Cada vez son más las empresas que miden su huella de carbono con el objetivo de reducir su impacto sobre el clima, y las entidades financieras no son una excepción. Invertir en huella de carbono es ver más allá de lo inmediato y garantizar el medio plazo.

De hecho, su esfuerzo incluye no solo el cálculo de sus emisiones directas, sino también de sus inversiones, imputándose como propias las emisiones de los diferentes activos en los que invierten.

Un ejemplo es la gestora Mapfre AM, que tiene casi 40.000 millones de euros de activos bajo gestión. Tiene operativa una metodología propia para medir la totalidad de gases de efecto invernadero (GEI), que emite por efecto directo e indirecto de su actividad.

El método de cálculo de la huella de carbono en una inversión sirve para parametrizar, seguir los riesgos asociados al cambio climático y elaborar una estrategia de reducción de emisiones.

Invertir en huella de carbono está en una etapa inicial

La medición de la huella de carbono sobre las inversiones se encuentra en una etapa muy inicial. La regulación requiere el cálculo únicamente a la renta variable cotizada y renta fija corporativa. De alguna forma esto se está haciendo en las normas de información en las  memorias de sostenibilidad.

El gran problema es que existe una serie de dificultades a la hora de realizar los cálculos para otros tipos de activos que la propia regulación no aclara. Por ejemplo, este es el caso de activos financieros, futuros, fondos de terceros, ETFs o la renta fija gubernamental. Es de esperar que, a medida que se vaya definiendo la regulación, se especifique la manera exacta de realizar los cálculos y se facilite el acceso a los datos, el reporte de la huella de carbono sea cada vez más exacto. 

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La compensación de carbono a través de la compra de créditos de carbono

Una vez que conoces tu huella de carbono, y después de tomar medidas de reducción como el cambio a un proveedor de electricidad renovable o la disminución de tu consumo energético, es hora de compensar el resto de tus emisiones a través de la compra de bonos de carbono.

La compensación de carbono se refiere al proceso de compra de créditos de carbono en el mercado de carbono, generados por proyectos de absorción de CO2, para compensar las emisiones de una empresa o persona. 

Por ejemplo, pongamos que una empresa ha emitido 1000 toneladas de gases de efecto invernadero (GEI) en un año: para compensar esta huella, necesitará comprar 1000 créditos de carbono, de los que cada uno representa una tonelada de CO2 equivalente.

Este sistema de contabilidad es una manera relativamente fácil de asegurarse que el mundo no emita más de lo que puede absorber. Esto permite a los proyectos de mitigación de carbono recibir la financiación que necesitan.