El calor aprieta cada vez más, pero lo que realmente está cambiando en los montes españoles no es solo la temperatura del termómetro: es el paisaje entero.
Durante décadas hemos visto los incendios forestales como sucesos aislados del verano, sorpresas amargas de la temporada. La realidad actual es muy distinta. Las olas de calor más largas, la falta prolongada de lluvias y la acumulación de matorral seco han creado el escenario perfecto para un nuevo fenómeno: los incendios de sexta generación.
Son fuegos tan intensos e impredecibles que generan su propio microclima, capaces de devastar decenas de miles de hectáreas en cuestión de horas y volverse inalcanzables para los equipos de extinción tradicionales.
No es una teoría lejana. Ocurre en Galicia, en Castilla y León, en Extremadura y en Cataluña. El aumento de las temperaturas actúa como un acelerador químico sobre una masa forestal desatendida. Menos agua disponible en el suelo significa vegetación estresada, y vegetación estresada equivale a combustible listo para arder con una sola chispa.
El factor clave: Un monte seco y abandonado no necesita un verano récord para arder, pero cuando el calor extremo y la sequía se combinan, los incendios dejan de ser un problema estacional para convertirse en un riesgo estructural permanente para la economía y la seguridad rural en España.
Cómo afectan los incendios forestales en España al cambio climático
La campaña 2026 se ha desarrollado sobre un sustrato meteorológico extremo. Entre el 21 y el 24 de junio se registró una ola de calor histórica: los días 22 y 23 de junio fueron los más cálidos de ese mes en la España peninsular desde, al menos, 1950, con una anomalía térmica media peninsular de +7,1 °C, y por primera vez se superaron los 40 °C en tres jornadas del mismo mes. La primera mitad del verano meteorológico (1 de junio–15 de julio) fue la más cálida de la serie histórica de Aemet, iniciada en 1961. A mediados de julio, aproximadamente dos tercios de la Península presentaban riesgo muy alto o extremo de incendio, con valores extremos en Aragón, Cataluña, Navarra, País Vasco y La Rioja.
Dos sistemas de medición
Conviene distinguir las dos fuentes de referencia: MITECO y EFFIS. Sus cifras difieren por metodología y fecha de corte.
MITECO (Estadística General de Incendios Forestales, EGIF): datos agregados a partir de los partes remitidos por las comunidades autónomas; incluye conatos (<1 ha) e incendios (≥1 ha) y define los grandes incendios forestales (GIF) como aquellos >500 ha.
EFFIS (European Forest Fire Information System, programa Copernicus): estimación satelital que contabiliza como incendio toda área quemada detectada superior a 30 ha; opera con perímetros provisionales que pueden incluir zonas no quemadas en su interior.
Evolución de la superficie quemada y número de siniestros
La superficie afectada se ha duplicado con creces respecto al mismo periodo de 2025 y supera la media del último decenio. La progresión según MITECO fue: 39.709,93 ha a 21 de junio (4.287 siniestros; 10 GIF); 43.197,52 ha a 28 de junio (4.655 siniestros; 12 GIF); 50.750,95 ha a 5 de julio (4.984 siniestros; 15 GIF); 61.163,21 ha a 12 de julio (5.429 siniestros; 18 GIF); y 101.163,82 ha a 22 de julio (22 GIF), frente a una media decenal de 9 GIF para esa fecha.
La estimación satelital de EFFIS es más alta y se aceleró en julio: 46.715 ha (1 de julio, 279 incendios), 57.333 ha (8 de julio, 35,2 % de la superficie quemada en la UE), 62.215 ha (15 de julio) y 119.458 ha (22 de julio, 343 incendios), tras quemarse 37.999 ha solo en la semana del 16 al 22 de julio. A 1 de julio, España concentraba el 39,8 % de las 126.328 ha quemadas en la UE y lideraba el ranking de países por número de fuegos, duplicando de largo su peso territorial en la Unión.
Distribución territorial y por tipo de vegetación
Según los datos MITECO a 12 de julio, la superficie forestal afectada equivale al 0,214 % del total nacional y se reparte en 12.716,19 ha de arbolado, 35.027,53 ha de matorral y monte abierto y 13.419,49 ha de pastos y dehesas. El noroeste peninsular concentra el 44,29 % de la superficie total quemada (40,45 % de los siniestros), seguido del Mediterráneo (30,88 % de superficie; 20,63 % de siniestros) y de las comunidades interiores (24,81 %; 38,4 %), mientras Canarias apenas suma el 0,01 % de la superficie. En arbolado, el patrón se invierte: el Mediterráneo concentra el 45,08 %, el noroeste el 30,6 % y el interior el 24,32 %.
A escala provincial, Cantabria fue la más castigada en la primera mitad del año, con unas 15.500 ha, y los incendios iniciados en León, Asturias y Cantabria concentraron un tercio de las hectáreas quemadas.
Grandes incendios forestales relevantes
Hasta mediados de julio se han identificado los siguientes siniestros de mayor magnitud (cifras de EFFIS/comunidades):
San Bartolomé de la Torre (Huelva): ~4.600 ha, el mayor del año a principios de julio.
Alcampell/Tamarite (Huesca): ~4.400–4.525 ha
Leciñena (Zaragoza): ~2.800 ha; Soba (Cantabria): ~2.600 ha.
Les Gavarres (La Bisbal d’Empordà, Girona): declarado el 3 de julio, ~2.300 ha (97 % forestales, dentro del espacio natural protegido), perímetro de 40 km, 8 viviendas calcinadas y otras 8 con daños, 8 heridos leves; confinamiento de hasta 12.000 personas de siete municipios y detención del presunto autor.
Los Gallardos (Almería): declarado el 9 de julio hacia las 17:00 h por la caída de un poste/cable de tendido eléctrico; propagación descrita como de «velocidad altísima» favorecida por temperaturas muy altas, viento intenso y baja humedad. Afectó ~7.000 ha y se saldó con 13 víctimas mortales (8 mujeres y 5 hombres, todos mayores de edad; 12 extranjeras —7 británicas, 3 belgas, 1 francesa y 1 estadounidense— y 1 española) y 8 heridos (4 graves). Es el incendio más mortífero registrado en Andalucía y el tercero con más víctimas de la historia de España.
Sierra Norte de Guadalajara (Castilla-La Mancha): declarado hacia el 16 de julio y activo casi una semana; superó las 26.000 ha y obligó a desalojar 28 poblaciones (unos 1.200 evacuados), afectando en su mayor parte al Parque Natural del Alto Tajo. Las autoridades lo calificaron como el segundo mayor de la historia reciente de España por superficie, solo por detrás de un siniestro del año anterior en el noroeste peninsular.
Tendencia estructural y contexto histórico
El incremento de 2026 se inscribe en una tendencia de fondo caracterizada por una menor frecuencia de siniestros pero una mayor ferocidad: los GIF (menos del 1 % de los fuegos) llegaron a concentrar el 86 % de la superficie quemada en 2025, y la superficie media afectada por incendio extremo pasó de ~1.500 a más de 6.000 ha.
El ejercicio del pasado año se cerró como el peor en tres décadas, con 350.000–393.000 ha, 63 GIF y 8.199 siniestros. En perspectiva histórica, los incendios registrados entre 1983 y 2021 quemaron más de 5,5 millones de hectáreas, con 178 fallecidos y más de 1.700 heridos, según la base de datos de Civio.




