Durante el año 2024, la huella de carbono de España experimentó un ligero aumento respecto al año anterior. Según datos provisionales de diciembre de 2024, las emisiones de gases de efecto invernadero crecieron un 1% respecto a 2023, alcanzando los 278,5 millones de toneladas de CO₂ equivalente. Este incremento rompe la tendencia de reducción observada en años previos, aunque el nivel actual sigue representando una reducción del 36,4% respecto a 2005 y apenas un 3,07% menos que en 1990.
Factores clave en la evolución reciente
La generación eléctrica disminuyó sus emisiones en 5 millones de toneladas de CO₂ equivalente, gracias a la reducción del uso de gas natural (-8,7%) y la práctica desaparición del carbón en el mix eléctrico (aportación del 1,1% en 2024 frente al 40% a finales del siglo pasado).
El crecimiento de la producción hidráulica (+44%) y fotovoltaica (+19,4%) contribuyó a esta reducción en el sector eléctrico, aunque la aportación eólica y termosolar descendió.
Sin embargo, el consumo de petróleo aumentó un 4,2%, y el transporte por carretera incrementó sus emisiones de CO₂ un 1,6% respecto a 2023, contrarrestando parcialmente los avances en otros sectores.
El sector residencial sigue siendo un reto, debido a la falta de ayudas para la rehabilitación energética de viviendas y la persistencia de la pobreza energética.
La evolución de la huella de carbono en España para 2025
Desde enero de 2025, entró en vigor una nueva normativa que obliga a muchas empresas españolas a calcular, reducir y registrar su huella de carbono anualmente. El Gobierno ha aprobado un Real Decreto que refuerza el Registro de Huella de Carbono, estableciendo la obligatoriedad de estos procesos y la presentación de planes de reducción de emisiones para determinadas organizaciones.
El 76% de las empresas españolas ya cuenta con responsables específicos de sostenibilidad y la demanda de expertos en gestión ambiental, energías renovables y economía circular está en auge. Este proceso de profesionalización y el auge de las finanzas sostenibles refuerzan el compromiso del tejido empresarial con la reducción de la huella de carbono.
La huella de carbono en España en años anteriores
Según el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, España emitió en 2019 un total de 162,5 millones de toneladas de CO2 equivalente.
La mayor parte de las emisiones en España provienen de la generación de electricidad y calefacción, seguido de las emisiones de transporte y las emisiones industriales. El sector de la construcción también contribuye significativamente a las emisiones.
En cuanto a los objetivos de reducción de emisiones, España se ha comprometido a reducir sus emisiones en al menos un 20% en 2020 con respecto a 1990, y en un 40% para 2030. Sin embargo, el país no ha alcanzado sus objetivos de reducción de emisiones, ya que las emisiones de gases de efecto invernadero en España siguen siendo elevadas. En 2019, las emisiones de España estaban un 15,7% por encima de su objetivo de reducción de emisiones para 2020.
Los antecedentes de huella de carbono en Europa
Según la Agencia Europea de Medio Ambiente, las emisiones de Europa en 2019 fueron de 4,5 GtCO2eq, es decir, un 4,1% del total mundial.
En comparación con España, la situación de la huella de carbono en Europa es similar en cuanto a los sectores que contribuyen en mayor medida a las emisiones: la generación de electricidad y calefacción, seguido del transporte y las emisiones industriales. Sin embargo, en Europa las emisiones por sector están distribuidas de forma diferente, en Europa el sector de la industria es el que más emite, seguido de la generación de electricidad y calefacción y el transporte.
La huella de carbono en Europa es un problema importante, ya que la región emite una gran cantidad de gases de efecto invernadero. Aunque se han logrado reducciones significativas en las emisiones, todavía es necesario seguir trabajando para reducir la huella de carbono de la región y cumplir con los objetivos de reducción de emisiones a nivel global. En comparación con España, la distribución de las emisiones por sectores es diferente, pero el objetivo de reducción es similar.





