La agricultura genera huella de carbono como cualquier otra actividad. Los impactos ambientales sobre el entorno pueden ser positivos o negativos. Como positivo podemos destacar que se trata de un motor de desarrollo en zonas rurales desde el punto de vista económico y social. Entre los impactos negativos encontramos el consumo de recursos como agua, combustibles, etc.
La Unión Europea se ha comprometido a alcanzar la neutralidad climática en 2050. Para ello no sólo tiene que desarrollar una economía mucho más limpia, sino que tendrá que echar mano de todas las herramientas a su disposición para compensar las emisiones de gases de efecto invernadero que sean imposibles de eliminar.
La agricultura es una actividad clave para capturar y fijar esos gases a largo plazo va a ser determinante. De hecho, la Unión Europea está preparando un marco regulador de la certificación de los créditos de carbono. Estos créditos que tienen potencial para generar nuevos ingresos económicos para las explotaciones europeas. Veamos los motivos por los que la agricultura neutraliza los efectos del cambio climatico.
Medidas para reducir la huella de carbono en agricultura
Algunas medidas empleadas para reducir la huella de carbono en agricultura son:
Aplicación de técnicas de economía circular. Permite regenerar y mejorar las propiedades del suelo, permitiendo que se recupere tras cada temporada de cultivo.
Empleo de la agricultura de precisión en cuanto al manejo de agua fertilización de suelos, mediante el uso de sensores de temperatura, humedad y conductividad, imágenes satélites, monitoreo con drones…
Control biológico de plagas.
Aprovechamiento de la energía solar a través de los invernaderos solares, con lo que reduciendo el uso de otros tipos de energía.
Fomentar el consumo de productos de proximidad con lo que reduciremos el impacto del transporte de larga distancia.
Otras soluciones para controlar la huella de carbono en agricltura
Uso de fertilizantes naturales
A diferencia del carácter nocivo de los pesticidas y los químicos, los fertilizantes naturales tienen propiedades regeneradoras. Contienen los nutrientes necesarios para que la vegetación pueda crecer sana y desarrollar mayor inmunidad.
Es recomendable comenzar a aplicar técnicas innovadoras y responsables de fertilización. Esto supone un gran paso hacia la conservación y el cuidado del medio en que vivimos, sin olvidar el grado de producción efectiva en los cultivos.
Agricultura regenerativa
La agricultura regenerativa se emplea en la restauración de la materia orgánica de los suelos. Esta opción sostenible se enfoca en conservar los recursos naturales, y las prácticas agrícolas responsables con el ambiente. Esta estrategia cumple un rol clave para abordar el cambio climático. Los expertos afirman que un aumento del 2 % en el contenido de carbono de los suelos de la Tierra podría compensar significativamente las emisiones de los gases de efecto invernadero.
La absorción del dióxido de carbono permite la generación de créditos de carbono que se pueden vender a terceros interesados en compensar su huella de carbono. Así, la agricultura regenerativa se convierte en una fuente de ingresos para los agricultores.
Articulo reciente sobre agricultura y huella de carbono
La gente del campo, evidentemente, no sólo provoca una huella carbónica de menor profundidad que los urbanitas, sino que, de hecho, la suya es claramente negativa. Hagamos unos números sencillos.
Un agricultor que dedique 50 años de su vida a trabajar en el campo habrá empleado 125.000 horas para aumentar la masa verde del planeta, realizando plantaciones y cuidando arboledas. En el caso de la injerta de plantones, fundamental para crear árboles frutales o cítricos que después llenan hectáreas y más hectáreas de terreno, se trata de una actividad fundamental que contrarresta la huella de carbono hasta situarla niveles negativos. Por ejemplo, durante la temporada de la injerta (agosto-septiembre) un agricultor produce 6.000 nuevos árboles, que al cabo de 40 años se habrán convertido en 240.000. Tengamos presente este dato.
El ministerio de Transición Ecológica, los departamentos universitarios dedicados al medio ambiente y las organizaciones ecologistas han establecido unas tablas de equivalencia para animarnos a todos a compensar nuestra huella de carbono. Así, nos dicen que un árbol compensa a lo largo de su vida las emisiones de CO2 de 100 coches en un día o que una hectárea de arboleda equivale a la huella carbonífera de una persona durante todo un año.
Haciendo unos simples cálculos, tenemos que el agricultor de nuestro ejemplo ha equilibrado la huella de carbono de 6.575 coches durante 10 años o la de 6,4 personas durante toda su vida. Multiplíquese dicho producto por toda la población que se dedica a la agricultura, la ganadería, la silvicultura o cualquier otra actividad destinada a mantener vivo el entorno rural y tendremos una imagen bastante precisa de quién debe hacer acto de contrición y sufrir las consecuencias de las delirantes regulaciones que nos imponen para retrasar el apocalipsis climático. Autor: Pablo Molina



