Las depuradoras de aguas residuales son infraestructuras esenciales para la salud pública. Estas instalaciones garantizan el tratamiento del agua y protegen el medio ambiente. Su funcionamiento continuo resulta clave en áreas urbanas densamente pobladas. Sin embargo, muchas se ubican en zonas inundables cercanas a ríos o costas.

Esta localización facilita el transporte del agua por gravedad. También reduce costes energéticos y permite verter agua tratada al entorno. Pero aumenta su exposición a inundaciones fluviales, pluviales y costeras. Estas inundaciones pueden dañar equipos y paralizar el servicio.

Los daños no sólo son físicos. También afectan a la calidad del agua y al ecosistema. En España, las inundaciones han generado pérdidas millonarias en infraestructuras sanitarias. Un ejemplo reciente ocurrió en Valencia durante la DANA de 2024. Más de 120 depuradoras resultaron afectadas, y la acción de profesionales con una excelente formación en tratamiento de aguas permitio reducir los daños y restablecer el servicio con la mayor velocidad posible.

El cambio climático agrava este problema. Se prevé un aumento de eventos extremos como lluvias intensas. Estas lluvias concentradas incrementan el riesgo de inundación. Aunque la lluvia total no aumente, sí lo hace su intensidad.

Los modelos climáticos actuales permiten prever estos cambios. Se utilizan escenarios que combinan factores sociales y emisiones. Estos escenarios muestran un aumento de eventos extremos en zonas mediterráneas. Esto afecta directamente a las depuradoras urbanas.

Además, las corrientes de agua temporales tienen gran impacto. Estas corrientes generan inundaciones rápidas y peligrosas. Su efecto es especialmente relevante en zonas urbanas. Las depuradoras son vulnerables por su ubicación estratégica.

Por eso, es relevante estudiarlo y poder es mejorar la gestión del riesgo. En este sentido hay un artículo técnico muy brillante de los autores: Guillem Flor Tey,Eduardo Martínez-Gomariz, Beniamino Russo y Joaquín Bosque Royo. Se titula Climate Change Effects on Flood Risk at Wastewater Treatment Plants: A Facility-Scale Assessment, y este post se basa en su estudio.

Cambio climático y depuración de aguas: impacto en infraestructuras críticas

El estudio se centra en una depuradora concreta en Barcelona. Esta planta trata aguas de más de tres millones de habitantes. Se sitúa junto al río Besòs y un torrente cercano. Esta ubicación la hace especialmente vulnerable. La instalación tiene un valor estimado de 57 millones de euros. Además, fue ampliada recientemente para mejorar su tratamiento. Sin embargo, la ampliación se ubica en una zona inundable. Esto aumenta el riesgo en eventos extremos.

El estudio utiliza modelos climáticos avanzados. Estos modelos proyectan escenarios hasta el año 2100. Se analizan dos escenarios principales de emisiones. Uno moderado y otro más extremo. También se consideran dos horizontes temporales. Uno a medio plazo y otro a largo plazo. Esto permite comparar la evolución del riesgo. Además, se incluyen valores medios y extremos.

Se simulan hasta 27 escenarios diferentes. Estos escenarios combinan clima, tiempo y probabilidad de inundación. El análisis incluye eventos frecuentes y extraordinarios. Esto ofrece una visión completa del riesgo. El estudio emplea modelos hidráulicos, que simulan el comportamiento del agua en la planta. También se utilizan curvas de daño específicas. Estas curvas relacionan la altura del agua con los daños.

Se analizan varios indicadores clave. Entre ellos, la superficie inundada y la profundidad del agua. También se evalúan zonas peligrosas para trabajadores. Estos datos ayudan a diseñar protocolos de emergencia. Los resultados muestran que el cambio climático aumenta el riesgo. Especialmente en escenarios de altas emisiones. Las inundaciones se vuelven más intensas y frecuentes.

Cambio climático y depuración de aguas: aumento del riesgo y daños económicos

Los resultados indican cambios moderados en escenarios medios. Sin embargo, los escenarios extremos muestran grandes impactos. La incertidumbre entre modelos es elevada. Esto dificulta la planificación.

Las zonas de alto riesgo aumentan con el caudal del agua. Un pequeño aumento del flujo genera grandes riesgos. Esto afecta a la seguridad de los trabajadores. También complica las evacuaciones. Las rutas de escape pueden volverse inaccesibles. En eventos extremos, toda la planta puede quedar afectada. Esto supone un riesgo operativo importante. La seguridad del personal es prioritaria.

En términos económicos, los daños varían según el evento. Las inundaciones frecuentes generan daños moderados. Sin embargo, los eventos extremos causan pérdidas elevadas. Estos pueden superar los 10 millones de euros. El daño esperado anual también aumenta. Aunque el incremento es moderado, sigue siendo relevante. La mayor parte del daño proviene de eventos raros. Estos eventos tienen baja probabilidad, pero alto impacto.

El estudio muestra que el escenario más severo es crítico. En este caso, los daños se multiplican significativamente. Esto confirma la influencia del cambio climático. También destaca la importancia de actuar. El análisis permite identificar zonas más vulnerables. En la planta, las áreas del norte son las más afectadas. La ampliación reciente también presenta alto riesgo. Esto plantea retos para futuras inversiones.

El estudio concluye que la incertidumbre es clave. Las diferencias entre modelos son notables. Esto obliga a considerar escenarios extremos. La planificación debe ser prudente.

Cambio climático y depuración de aguas: soluciones

El estudio propone una solución basada en la naturaleza. Consiste en construir un dique vegetal. Este dique crea una zona de retención de agua. Su objetivo es reducir inundaciones. La medida se centra en el torrente más problemático. Este torrente causa la mayoría de daños frecuentes. La solución permite controlar su caudal. También dirige el agua hacia el río principal. El sistema incluye una balsa de retención. Esta balsa almacena el agua durante eventos intensos. Luego libera el agua de forma controlada. Esto reduce la presión sobre la planta.

Los resultados son muy positivos. La medida reduce el daño anual en un 93%. Esto demuestra su eficacia. También destaca su sostenibilidad. Además, esta solución tiene beneficios ambientales. Puede integrarse como zona natural. También puede favorecer la biodiversidad. Incluso puede tener usos complementarios.

El estudio subraya la importancia de la adaptación. Las infraestructuras deben prepararse para el futuro. Esto incluye integrar soluciones sostenibles. También requiere planificación a largo plazo. Las depuradoras son infraestructuras críticas. Su protección es esencial para la sociedad. El cambio climático exige nuevas estrategias. La prevención es más eficaz que la reparación.

Finalmente, el estudio aporta una metodología útil. Combina modelos climáticos, hidráulicos y económicos. Esto permite tomar decisiones informadas. También mejora la resiliencia urbana.